La atención es la esencia de la meditación. Nadie, ni nada sostiene la atención. El esfuerzo de estar atento es producto del ‘yo’. La atención no está separada del proceso del meditar. La atención sólo emerge. La ilusión es creer que ‘alguien’ o ‘algo’ se encuentran detrás de la atención y, por consiguiente, de la meditación. Cuando cesan los pensamientos no existe identificación con sensaciones, ni formas. Solo existe una manifestación consciente de la experiencia. Pero ésta no se encuentra asociada a la noción de la existencia de un cuerpo o una mente.
Los sentidos están diseñados para despertar la atención. La atención no es concentración, puesto que ésta última requiere esfuerzo. Un impulso intencionado para lograr un resultado particular no conduce a la atención, es más bien ocasionado por la primacía del pensamiento que procura señalar algún camino correcto. En ello hay contradicción. La intención clara por moldear la mente con algún propósito determinado es producto de la ausencia de atención. La atención no requiere esfuerzo porque es una cualidad de la mente. La observación permite descubrir esa cualidad. En ese sentido, la atención y la meditación no son producto de la técnica o el método, son consecuencia de la comprensión profunda de la naturaleza de la mente.
Nuestro hogar, el planeta tierra inicia otra etapa en su proceso transformación y con él todos los seres que lo habitan. La madre tierra comenzó su trabajo de parto para dar a luz a nueva generación de hombres y mujeres que recogerán los frutos de su sabiduría ancestral, de su conocimiento más profundo. En todas las tradiciones más antiguas se escuchan los ecos que nos invitan a fundirnos con la unidad, con la nueva realidad que se está manifestando, con el misterio que encierra la existencia.
jueves, 30 de julio de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
No existen escuelas, maestros, ni discipulos, sólo lugares y personas que nos inspiran a iniciar o transitar un camino.
El discernimiento es el mejor de los maestros.
El aprendizaje sobre si mismo es permanente, nunca cesa, no se detiene. Se renueva así mismo.
La sabiduría consiste en liberarse 'afectuosamente' de todas las cargas del pasado y del peso del conocimiento acumulado, de la experiencia, de la superstición, de la autoridad. Para aprender es necesario estar libre, limpio, vacío, instante a instante.
En el proceso de disolución del yo, el pensamiento no opera. Es una cuestión de darse cuenta de manera instantánea. Una percepción, un 'insight' que permite descubrir las raíces más profundas desde donde se originan nuestras reacciones condicionadas. Pero ello se manifiesta sólo a partir de la observación, de la atención plena y sin opciones. En ese sentido, la transformación se produce cuando 'el ver' es tan incisivo, que es capaz de remover los cimientos de los hábitos y de los comportamientos condicionados.
El discernimiento es el mejor de los maestros.
El aprendizaje sobre si mismo es permanente, nunca cesa, no se detiene. Se renueva así mismo.
La sabiduría consiste en liberarse 'afectuosamente' de todas las cargas del pasado y del peso del conocimiento acumulado, de la experiencia, de la superstición, de la autoridad. Para aprender es necesario estar libre, limpio, vacío, instante a instante.
En el proceso de disolución del yo, el pensamiento no opera. Es una cuestión de darse cuenta de manera instantánea. Una percepción, un 'insight' que permite descubrir las raíces más profundas desde donde se originan nuestras reacciones condicionadas. Pero ello se manifiesta sólo a partir de la observación, de la atención plena y sin opciones. En ese sentido, la transformación se produce cuando 'el ver' es tan incisivo, que es capaz de remover los cimientos de los hábitos y de los comportamientos condicionados.
domingo, 28 de junio de 2009
sábado, 27 de junio de 2009
Para el guerrero el único conocimiento útil es el que tiene la capacidad de transformarlo. Por está razón el conocimiento con corazón le ayuda a enfrentarse y trascender los límites de si mismo. Sin embargo, el conocimiento que produce la transformación resulta de la indagación propia y honesta consigo mismo.
El guerrero es el único capaz de romper con las estructuras sociales y las tradiciones que someten al hombre, porque él está adherido a estas. Él hace parte de ellas en todas sus formas y dimensiones. La manera más práctica de destruirlas es trabajar impecablemente con él mismo.
La responsabilidad del guerrero “no es tragar entero”. El intelecto puede jugarle malas pasadas. La ideología, los argumentos por más sofisticados que sean, pueden ser distracciones útiles sólo para tomar posiciones y partido de causas sin sentido. El guerrero debe sopesar. El contiene el poder personal para evaluar y ver si los argumentos tienen o no corazón. El guerrero debe discernir con profundidad. Tiene la energía para ello. Cuando ve en profundidad el intento le muestra la verdad. La verdad se muestra así misma para el guerrero que va más allá de los opuestos. El guerrero debe contrastar todo con su propia realidad y experiencia. Debe ir más allá del pensamiento. Para el guerrero el pensamiento es un velo, que debe ser trascendido con la energía del discernimiento.
El guerrero es el único capaz de romper con las estructuras sociales y las tradiciones que someten al hombre, porque él está adherido a estas. Él hace parte de ellas en todas sus formas y dimensiones. La manera más práctica de destruirlas es trabajar impecablemente con él mismo.
La responsabilidad del guerrero “no es tragar entero”. El intelecto puede jugarle malas pasadas. La ideología, los argumentos por más sofisticados que sean, pueden ser distracciones útiles sólo para tomar posiciones y partido de causas sin sentido. El guerrero debe sopesar. El contiene el poder personal para evaluar y ver si los argumentos tienen o no corazón. El guerrero debe discernir con profundidad. Tiene la energía para ello. Cuando ve en profundidad el intento le muestra la verdad. La verdad se muestra así misma para el guerrero que va más allá de los opuestos. El guerrero debe contrastar todo con su propia realidad y experiencia. Debe ir más allá del pensamiento. Para el guerrero el pensamiento es un velo, que debe ser trascendido con la energía del discernimiento.
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